Seguro de vida a término y seguro de vida permanente: qué son y cuál necesitas

Seguro de vida a término y seguro de vida permanente: qué son y cuál necesitas

Por diferentes motivos, muchas personan llegan a un punto en sus vidas en el que deciden adquirir una póliza de seguro de vida. Garantizar el bienestar de sus seres queridos una vez que la persona ya no esté es una tranquilidad en la que muchos deciden invertir.

Para escoger el tipo de seguro que más te conviene según tus expectativas y necesidades, lo primordial es documentarse. Si bien las especificaciones para cada uno podrán variar entre una empresa y otra, generalmente tendrás que decidir entre un seguro de vida a término y un seguro de vida permanente. Conocer las bondades y desventajas de cada uno te ayudará a tomar una decisión informada y conveniente.

Seguro de vida a término

El seguro de vida a término es el tipo de seguro de vida más básico y sencillo de entender. También es el más accesible. Al optar por este tipo de póliza, obtienes una cobertura durante un período de tiempo determinado, que puede ser desde 1 año hasta 30 años. Una vez acordad el monto de la cobertura, tendrás que realizar pagos mensuales o anuales a tu compañía de seguro durante el período establecido. Este monto es llamado “prima”.

Si, por el motivo que sea, falleces durante este período, la persona o las personas que hayas indicado como beneficiarios de tu póliza recibirán el beneficio. En caso de que hayas sobrevivido al término preestablecido, tendrás la opción de renovar la póliza, cambiarlo u optar por quedarte sin el seguro.

Una de las principales ventajas del seguro de vida a término es que puedes establecer plazos que se adapten a tu contexto particular al momento de adquirir la póliza. Es ideal si solo deseas contar con esta protección mientras terminas de pagar la hipoteca de tu casa, o cuando acabas de tener un hijo y quieres esperar a que crezca. Cuando sientas que ya no lo necesitas, puedes decidir no renovar el contrato y así no tendrás que pagar más primas.

Sin embargo, el mayor inconveniente con este tipo de pólizas es que si sobrevives hasta el final del término, no obtienes ningún tipo de reembolso y habrás pagado todas estas primas para nada. Y en caso de que decidas optar por una renovación de la póliza, deberás volver a aplicar, aspecto que representa una gran desventaja para adultos mayores, o en caso de que desarrolles alguna enfermedad o afección; además, el monto de la póliza aumentará por cada renovación.

Seguro de vida permanente

El seguro de vida permanente es un tipo de póliza que, a diferencia del seguro a término, no hay que renovar cada cierto tiempo. Es una póliza cuyo valor permanece congelado, es decir, no aumenta a medida que envejeces. Por esta misma razón, las primas resultan mucho más costosas, aunque los acuerdos de pago son más flexibles.

Uno de los principales atractivos del seguro de vida permanente es que representa una inversión a largo plazo. La póliza tiene un componente de ahorro que funciona así: para calcular el precio de la prima, la aseguradora debe obtener un promedio de la póliza que, por durar la vida entera, es un monto bastante elevado, mucho más de lo que una persona joven y sana debe pagar por su seguro. Esta porción que la aseguradora se cobra de más deber ser invertido en nombre del asegurado y estar a su disposición cuando este lo necesite, como una especie de préstamo.

Sin embargo, es una inversión que puede resultar muy cara para algunos, aunque de más está decir que el valor de la previsión es inmensurable.

Ahora que sabes qué ofrece cada tipo de seguro, ¿por cuál optarías según tus necesidades?

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