Sencillos consejos para ahorrar energía este verano

Sencillos consejos para ahorrar energía este verano

Con la llegada del verano llegan también los paseos a la playa, los chapuzones en la piscina, la ropa fresca y holgada… Aunque a veces olvidamos que las altas temperaturas también tienen un impacto significativo en nuestras facturas, y los montos pueden ser mucho más elevados de lo que teníamos pensado. Por eso, te dejamos estos consejos para poder ahorrar un poco de energía y unos cuantos centavos en tus recibos de servicio energético durante esta temporada tan caliente.

Mantén tu unidad de aire acondicionado al día

Los días más calurosos del año no son exclusivamente sol, playa y arena. Implican también encender el aire acondicionado por tiempos mucho más prolongados de lo usual. Es por eso que es tan importante realizarle mantenimiento regularmente. De lo contrario, tendrá un bajo desempeño, que además equivale a un mayor uso de energía.

Si bien podrás necesitar la ayuda de un técnico profesional para revisar el estado de las bobinas, las aletas, el refrigerador evaporativo o la bomba de calor, hay chequeos básicos que puedes realizar por tu cuenta de manera práctica y sencilla, por ejemplo, aspirar las ventilaciones de aire regularmente para evitar que se concentre el polvo y la suciedad, o cuidar que ningún mueble esté bloqueando el flujo del sistema de ventilación.

Recuerda también reemplazar el filtro de tu sistema de aire acondicionado cada dos meses, especialmente cuando se acercan las fechas de verano. Con un filtro nuevo, el uso de energía de tu A/C se reduce en un 15%, y además extiendes la vida de la unidad al permitir que corra con mayor fluidez y eficiencia.

Utiliza tu termostato inteligentemente

Una buena manera de ahorrar energía durante los días de verano sin requerir gran esfuerzo es controlando tu termostato. Cuando vayas a salir de casa, establece una temperatura de por lo menos 24ºC (75ºF), o incluso superior, ya que mientras menor sea la diferencia entre la temperatura interior y exterior de tu hogar, menor será el consumo energético y, por lo tanto, el monto de tu recibo también disminuirá.

Cuando regreses a casa, baja la temperatura a una que sea lo suficientemente cómoda, pero recuerda, ¡sin exagerar! Si gustas, adquiere un termostato programable para así no tener que preocuparte por hacer los cambios manualmente; el termostato lo hará todo por ti.

A la vieja usanza: usa un ventilador

Nada tan efectivo como utilizar ventiladores para mantener una temperatura fresca dentro de tu hogar. Los ventiladores de techo son especialmente buenos para refrescar una habitación entera. Expertos recomiendan establecer el “modo verano” de los ventiladores, es decir, que las aspas giren en sentido contrario a las agujas del reloj. De esta forma, el ventilador se encargará de que el aire frío permanezca abajo, donde tiene que estar. Un buen ventilador produce un descenso de 4º C en la sensación térmica de la habitación.

En caso de no contar con un ventilador de techo, uno portátil hará el trabajo. Son económicos y están ampliamente disponibles. El ventilador ayudará a distribuir el aire frío del aire acondicionado de manera uniforme por la habitación, y ayudará a mantener la temperatura por más tiempo incluso cuando apagues el A/C para darle un descanso.

Recuerda apagarlo cuando no lo estés utilizando.

Mantén el sol afuera y el frescor adentro

Hay pocas sensaciones tan agradables como despertarse con los rayos del sol. Sin embargo, durante el resto del día, su intensidad puede tornarse insoportable. Es por eso que unas buenas persianas serán tus grandes aliadas durante los días de calor. Graduando las persianas a lo largo del día podrás impedir el paso de los rayos solares y así evitar que tu casa se caliente más de lo estrictamente necesario, reduciendo la necesidad del uso de A/C. Durante la noche puedes abrirlas otra vez y al día siguiente repetir la rutina.

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