Salva el medioambiente desde tu cocina

Salva el medioambiente desde tu cocina

Comer es una actividad que todos disfrutamos. Es parte de nuestro día a día, y tiene una conexión directa con nuestro estilo de vida. Sin embargo, las decisiones que tomamos en la cocina no solo tienen un impacto en nuestra salud, sino que también lo tienen en nuestra economía y, más grande aún, en nuestro planeta.

Las consideraciones que debemos tener cuando llega el día de hacer las compras no solo debe limitarse a lo que creemos que es mejor para nuestra nutrición o para satisfacer nuestros placeres gastronómicos. Además de esto, debemos tener consciencia del origen de los alimentos que consumimos y sus implicaciones medioambientales, además del impacto que tienen nuestros propios hábitos de consumo en casa.

Con estos simples consejos, podrás aportar tu granito de arena en la lucha para salvar al planeta ¡tan solo desde tu cocina!

Compra productos locales

Un aspecto que solemos pasar por desapercibido cuando hacemos las compras es todo el viaje que ha tenido que hacer un alimento para llegar a nuestras mesas. El sitio de origen del alimento, su lugar de procesamiento, su transporte a los supermercados y, finalmente, el traslado hasta tu hogar; todo este proceso deja una huella de carbono indeleble, e innecesariamente extensa.

Organizarse para dejar de comprar alimentos procesados y distribuidos por grandes cadenas no es tan complicado como parece. Desde hace varios años, existe una tendencia denominada “alimentación kilómetro cero”, que busca fomentar la producción y el comercio local, para que la mercancía se mueva un máximo de 100 kilómetros desde su punto de origen.

Al desplazarte dentro de tu zona residencial para adquirir productos locales, no solo impulsas la economía de tu comunidad, sino que el gasto energético y de transporte disminuye significativamente, la huella de carbono se ve reducida. Además, te aseguras de que a tu mesa solo lleguen alimentos frescos y naturales, libres de tratamientos químicos y conservantes que son perjudiciales para tu salud.

Recuerda: mientras menos, mejor

Aunque a estas alturas, la gran mayoría de los gobiernos en Europa han tomado medidas para concientizar a la población acerca de la importancia del reciclaje, existe un paso previo a ese cuyo impacto es mucho más significativo que separar nuestros desechos en contenedores de colores: Reducir. Verás, tan solo una pequeña porción de los desperdicios que reciclas (aproximadamente un 30%) llega a ser realmente procesado y reciclado. El resto, por no cumplir con los requisitos mínimos, es desechado junto con el resto de basura. Es por esto que reducir tus desechos es una manera mucho más efectiva de colaborar con el planeta.

Reduce tu consumo de plásticos de un solo uso, como bolsas, botellas, pajitas, vasos y platos desechables. La gran mayoría de estos terminan en el océano, afectando a más de 1300 especies marinas. Además, evita los alimentos que vengan en aparatosos e innecesarios envoltorios; en cambio, compra a granel y lleva tu propia bolsa de tela y frascos de vidrio para almacenar tus productos. Finalmente, no despilfarres comida. Compra lo estrictamente necesario y evita desperdiciar tus sobras.

Comer en casa: que siempre sea tu primera opción

Una de las maneras más efectivas de asegurar un consumo gastronómico consciente es comiendo en casa y evitar pedir comida para llevar. El servicio a domicilio implica transporte y paquetes desechables, que fácilmente puedes esquivar si cocinas directamente en casa. Por supuesto, siempre que sea posible.

En caso de que vayas a comer en un restaurante, asegúrate de llevar un envase para poder llevarte a casa lo que sobre. Así, ya aseguras tu próxima comida, mientras ahorras tiempo y dinero. Por otro lado, puedes probar con aplicaciones como Too Good To Go, que trabaja con diversas cadenas de restaurantes para que, en lugar de tirar la comida que sobra, la salven y la ofrezcan a precios sumamente económicos. Gracias a esto, puedes colaborar con los locales que han decidido sumarse a la iniciativa de reducir sus desechos y, además, comer delicioso sin tener que gastar mucho en el proceso.

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